El diván del poeta

domingo, mayo 28, 2006

Historias con las mujeres


Historias con las mujeres me llevan a vivir una vida tapizada de matices, de nombres y adjetivos nuevos. Lo que antes era blanco, negro, verde o azul, desde que estoy con ellas se transforma en marfil, gris pizarra, turquesa o marino.
Cuando estaba triste, enfadado o nervioso, resulta que añoraba, estaba enojado o asustado porque me superaban los problemas. Si tenía dolores, sufría; si aprobaba un examen, estaba capacitado; si ascendía puestos en el trabajo, me lo merecía...
Si un niño lloraba, las mujeres me enseñaron que los mismo brazos que las aman servían para tranquilizarlo. Si me invadía la pena, yo podía llorar sin menoscabo de mi aspecto.
Las mujeres notan un cosquilleo en el estómago, y significa que se ha activado su señal de alarma.

Ellas tienen el cuerpo esculpido para que infantes y amantes encuentren placer, descanso o protección. Te lo prestan, por amor y, en ocasiones, también por amor, lo venden. Lo roban algunos, a veces, para arruinarlo, sin reparar en que tienen las mismas curvas que los cuerpos que los mecieron cuando niños.
Mis historias con las mujeres me enseñan y me pierden; me apasionan y me enajenan; me dan la vida, o... me la quitan. Con ellas se vive bien y mejor se duerme. Se convive por igualdad y se disfruta por oposición.
Hay quien ve en ellas tanto poder que necesita degradarlas a un segundo plano, humillarlas. Solo así, algunos hombres proyectan su Tótem durante siglos, no vaya a ser que, como todas las cosas que dejan de ser útiles, desaparezcan con el tiempo.

sábado, mayo 27, 2006

"Solo el que sabe es libre, y más libre quien más sabe... Solo la cultura da libertad... No proclaméis la libertad, sino dad alas; no la de pensar, sino la del pensamiento. La libertad que hay que dar al pueblo es la de la cultura" (Miguel de Unamuno).

jueves, mayo 25, 2006

Y tú, ¿cómo te llamas?

¿Y qué más da el nombre que se ponga al recién nacido, si luego le dirán, "quiyo", "pisha" o "tito"?...
En la pila bautismal se adquiere el nombre que alguien decide poner y, de rebote, la "personalidad" que la esencia de ese nombre confiere. Y eso es así, de por vida. Pero no será cosa tan banal cuando son muchos los que, no contentos con el nombre "adjudicado", se lo acortan cambian o extranjerizan.
Cuando dos desconocidos se presentan dicen su nombre, o el nombre con el que se sienten identificados: "Me llamo José"/ "Y yo Emilia". Otra cosa es que por una relación personal, profesional, o amistosa, se añada: "Pero puedes llamarme Emy", o que su madre la llame "Emilita". Connotaciones...
En el acto de nominar tal vez influyan factores como la cortesía, la afectividad o un intencionado distanciamiento. Entonces no sería de recibo que el recién conocido lo modifique a su criterio: "Encantado, Mili, pues a ver si quedamos un día de estos"... Casi seguro que esta mujer ya se haya formado una idea, errónea o no,de su interlocutor.
De modo que el nombre es a su dueño como su dueño a él. Es decir, con dos Isabeles en el grupo o lugar de trabajo, se añadirá algún calificativo diferenciador: la rubia, la más alta...
También basta con que una diga: "Podéis llamarme Isa". Así, si alguien pronuncia "Isabel", seguramente tan solo una de ellas responda. Y se terminará asociando un nombre a un rostro concreto.
Por eso, si a Carmen le gusta su nombre (por lo que signifique, por cómo suena, porque es su tarjeta de identidad...), que nadie se tome la libertar de llamarla "Maika", o "Mamen", o "Carmencita", porque seguro que "esas" no son ella.
Luego está esa colpa que reza: "Como me quieras llamar, me tengo que conformar".
Pero, ¿se acomoda esto a la realidad?.

miércoles, mayo 24, 2006

"Existe una gran verdad en este planeta: seas quien seas, hagas lo que hagas, cuando deseas algo con firmeza es porque este deseo nació en el alma del Universo. y es tu misión en la tierra."
(El alquimista, de Claudio Coelho)

Frase para hoy


"La poesía es atrapar en el papel lo que sentimos en el corazón".
(Carmen Conde,poeta y académica española).

martes, mayo 23, 2006

Vigilia

No me entra sueño.
Parece que me voy quedando dormida,
porque me abrazan las vanguardias del pensamiento,
y se rompe la lógica del discernimiento.

Al punto, y ya me duermo.
Noto como me pierdo entre impresiones,
no conozco esto que siento; se dibuja un nuevo
laberinto de Dédalo, que ne abandona dentro.

Nada: se esfumó mi cielo.
Esta vigilia que me corteja ahora,
ni es sopor ni contento, pues me falta el aliento
cálido de tu cuerpo; será otra noche de desvelo.

Mercedes

lunes, mayo 22, 2006

Te decía...


Te decía antes que mi patria es mi escritura. Algún día te invitaré a visitarla. Como cuando de niñas leíamos nuestros respectivos diarios. (del libro "Nubosidad variable", de Carmen Martín Gaite.

Mercedes